2008/06/06

ELIMINADO

¿ Es la piedad realmente una de las caras de la inteligencia ?
.
La conversación puede girar en torno a cualquier punto. Nuestro interlocutor también puede ser cualquiera , pero para el caso lo llamaremos Leandro.
.
Casi sin darnos cuenta , el aparente debate va orbitando alrededor de una cuestión que conocemos. Se posa en él. No es que sepamos de todos los temas , pero sí sabemos que sabemos de éste. Con cierta condescendencia , dejamos hablar y - con una leve sonrisa - vamos asintiendo con la cabeza. Damos todo lo escuchado por cierto. Con el énfasis de una verdad revelada, Leandro enhebra argumento tras argumento para rematar con una conclusión objetivamente equivocada.
.
La pelota nos queda a la altura del área chica . Muerta , sin defensores a la vista. Sabemos que nos basta un toque. Deliberadamente , la picamos por arriba del travesaño, errando el gol y mostramos un falso lamento. Una parte de nuestra platea nos insulta , pero la popular nos aplaude. Hemos hecho lo correcto. El errado aserto de nuestro interlocutor no recibe réplica alguna.
.
En la Navidad siguiente , nuestro querido Leandro se ocupa de hacer las cuentas de lo que corresponde pagar a cada uno en una cena de catorce personas. Cual reencarnación de Pitágoras , sobre una servilleta intenta un método que combina lo peor del sistema romano (para nosotros) con lo mejor del sistema francés (para él) y que , por supuesto , no incluye las dos gigantescas "Copas de la Casa" ingeridas por sus dos simpáticos gurrumines. La refutación es sencilla , de escuela primaria. Pero esta vez hacemos que pifiamos el remate , sacamos mansamente el billete de cincuenta y lo arrojamos para que se inmole , casi sin mirarlo , al centro de la mesa .
.
Cicatrizada la herida , asoma Enero.Entramos a la Rotisería vacía y hallamos al dueño debatiendo amablemente con un proveedor vía telefónica , a la par que nos hace extraños gestos con las manos. En la soledad de nuestra espera miramos el techo , contamos los azulejos y nos leemos los avisos de plomeros y gasistas que se ofrecen pegados en la Balanza.
.
Pero tras esperar media hora , el iluminado (a la par que malparido) Rotisero decide llamar por número. Grita el Trescientos veinticuatro con voz de locutor. Cuando retrocedemos para proceder al que creíamos inútil tramite de extraer el numerillo, nos hallamos con una cara conocida , una voz familiar con el "324" fresquito en la mano. Dejamos que lo atiendan en forma caballerosa. El también se deja atender . Pudiendo convertir , arrojamos la bola al lateral para que revisen al caído.
.
Adivinaron , verdad ? Era Leandro , que se lleva el último Pollo.
.
Y así en el cumple de Luciano, en el bautismo de Julieta , en la despedida de soltero de Martín y hasta en las vacaciones en San Clemente. Increíbles oportunidades para anotar , deliberadamente despediciadas ante el asombro de los ocasionales terceros. El samaritano convencimiento de estar haciendo lo correcto.
.
Minuto noventa y dos. Con la brega por finalizar, el empate le cae muy bien a Leandro. Y , por que no decirlo, a mi también , más allá de que le esté haciendo precio. Como al principio , la conversación puede versar sobre cualquier cosa. Tratando de no entrar en el juego ajeno , la voy moviendo de un lado al otro, esperando el final para intercambiar camisetas. En un exceso , opinando sobre algo que desconozco ,vierto una opinión moderadamente incorrecta. La redonda queda picando , por vez primera , frente a mi propio arco. Leandro no la desperdicia, no reflexiona : actúa y construye la Historia .Impactándola con violencia me la manda a guardar sin contemplaciones. ¡ Era la Iguana, Boludo , era la Iguana ! me grita desaforado. El esférico infla la red . GOL . Leandro que inicia el festejo, corre hacia el imaginario banderín del córner e inicia un extraño - pero ensayado- baile mezcla de Cumbia y Hip-Hop.Terminada la danza , se trepa a un alambrado de fantasía . Su Hinchada festeja. La mía- popular y platea - me putea por aclamación.
.
En un segundo , el desconsuelo. Leandro me deja afuera de la Libertadores , de la Sudamericana, de la Conmebol y del Apertura.
.
Para siempre , por siempre , ante los ojos de todos : merecidamente ELIMINADO.
.







8 comentarios:

Calderondelabarca dijo...

Lo pensé un poquito , y no estoy absolutamente seguro de no haber sido alguna vez Leandro.

Dante Bertini dijo...

Con perdón, porque usted seguro sabe más que yo de futbol, pero le diría que si la pudo ver es porque la puede hacer. Solemos ser así de espejados. Y le estoy dando una oportunidad de probarse en su cristiana capacidad de comprensión. O de piedad. O simplemente de aguante.
Buen texto, entretenida narración.

Fede dijo...

Yo creo que hay que aprender a meter los goles. Uno siempre cree que hay un gesto de grandeza en tirarla afuera y en que nadie note que lo hicimos. Es posible... Pero cansa un poco que Leandro siempre se quede con las minas y no pague nunca el asado. Hay que pegarle de puntín, meterla bien en el ángulo y aclararle al réferi que el que le pegó fue uno, que no fue gol en contra. A esto en babaria le dicen voluntad de poder: en mi barrio le dicen no ser PELOTUDO!

Idea dijo...

Calderón, excelente narración como siempre. Ahora que no creo como dice Fede que se trate de jugar de pelotudo sino todo lo contrario, porque ¿no es en realidad un supremo acto de soberbia dejarla pasar y ofrecerle a - en el fondo “ingenuo” - Leandro la oportunidad de hacer un gol imaginario? La verdad es que usted de tonto no tiene nada y esa es la razón por la que puede darse ese lujo, en cambio él no tiene otra forma de hacer notar su existencia que con la fantasía de descubrirle a usted en sus errores, queriendo sentirse más listo haciendo gala de su viveza criolla o ganándole un partido que usted nunca perdió ni perderá realmente.
Es con aquellos a los que admiramos o con los que sabemos que son más inteligentes que nos importa compararnos o medirnos, y cuando nos damos el lujo de dejar que el otro nos venza es sólo porque lo desdeñamos o por amor, y esto último no parece ser el caso.

Walter Leonardo Doti - (Filosofo Multimedia) dijo...

Andy Kusnetzoff hizo una profesión de meterla al arco allí donde la diplomacia aconseja tirarla afuera. Uno sabe que el político le está mintiendo, pero no dice nada dejándose influir por las supuestas buenas maneras. Andy lo mira con cara de "no me mandes fruuuutaaaa" y lo deja pagando. Y está perfecto. Los códigos según los cuales uno debe callarse parecen mandados a hacer por los que detentan el poder justamente para seguir detentándolo. Y no hablo de poder político solamente; también me refiero a la situación de la rotisería y de la discusión.
Me acuerdo del presente miserable y mediocre que tenía el padre del protagonista de "Volver al futuro" contando con un pasado de pusilánime. Y del otro presente, del presente que le regaló su hijo al volver atrás y hacerle ver que tenía que hacerse respetar.

Calderondelabarca dijo...

Como Uds. comprenderán es una situación que ha sido recreada y cuyos términos han sido exagerados.
En la evaluación de la situación en la cual eventualmente uno demuestra condescendencia va implícito en forma automática el balance entre la ganancia y pérdida que reportaría desencadenar una situación conflictiva y no siempre en terminos de beneficio personal. Por eso, mi reacción no es siempre la misma cuando no me devuelven cinco centavos , porque tal omisión puede suceder en diferentes circunstancias.
Y a veces me siento como dice Idea y otras como dice Fede ( las menos ). De ahí la pregunta que me hago.
Permítame respetuosamente disentir , Sr Walter, con el caso del Sr. Andy. El muchacho , a mi entender , es un inimputable que no distingue situaciones .
Cuando reportea a los políticos, mas allá que generalmente mientan , el no se toma el mínimo trabajo de comprobar si existe la posibilidad que sí estén diciendo la verdad. Su rigor es nulo y lo que dice lo hace al amparo del poder que la televisión le da.
Por el contrario , cuando habla con Tinelli, Suar, Charly García o Maradona ( que también tienen poder ) se muestra absolutamente genuflexo e incapaz de contradecirlos de manera alguna, digan la barbaridad que digan.
Cuando Marquitos Di Palma , con él de Copiloto, decidió clavar el auto que manejaba accionando el Freno de mano - en plena vía pública -se limitó a festejar la ocurrencia y a trabar el accionar del Policía que intentó reprenderlo.
Sólo hace lo que la gente quiere que haga. Y haría lo contrario si la gente se lo impusiese. Lo cuakl no quita que haya hecho una Profesión de eso.
En cuanto los códigos dictados por los que tienen el poder, coincido absolutamente. Sólo que a veces nos callamos no por diplomacia, sino por la carencia de una estructura para hacerles frente.

Elena de Troya dijo...

Calderóndelabarca:

Me gusto mucho su post y el debate (hacia lugares distantes) que el mismo género.

Creo que el meter el gol o no (en mi caso) depende de la estima que le tenga a la otra persona. En gral., si Leandro en cuestión me cae mal, meto el gol y se lo dedico a su mujer que me mira desde la platea. Ahora, si respeto al equivocado Leandro, la actitud que tomo es dejarle pasar el error, o marcárselo de alguna forma cortes, de ser esto posible.

Mas adelante, frente al tema Kusnetzoff, coincido plenamente con ud. Creo que es interesante agregar lo peligrosa que resulta la impunidad de la que gozan estos sujetos (véase desde Andy, “el inventor”, hasta el mas nabo de CQC). Tener en tus manos el poder que la televisión da para desestimar CUALQUIER COSA es algo que merece mucho respeto y muchísima reflexión.

Además, como bien decis, esta gente no se toma el mas mínimo trabajo de comprobar si la desestimación hecha tiene sustento o no. Ya sea un político mintiendo o un profesor acusado de abuso, esta gente atraviesa con su llegada masiva el beneficio de la incertidumbre que la persona cuestionada podía poseer. Transforman todo en certezas. Aun comprobada su inocencia, el damnificado nunca volverá del todo a la integridad anterior. Ni sus hijos, ni sus padres.

Como una apreciación personal agrego que pocas veces me causa gracia la humillación (sobretodo masivamente) de una persona. Podrá ser indignante, ridículo o provocador, pero nunca gracioso.

Muy interesante el blog, Calderón.

Calderondelabarca dijo...

Elena de Troya :
Aunque tardío , vaya mi agradecimiento por su comentario.
La animo a seguir publicando!