2008/06/13

LA MIRADA DE NILZA


Ella aún tiene presente el oscuro recorrido que tuvo que sufrir para llegar hasta allí . Transporte precario ,Noche cerrada , Promesas vanas , Necesidad , Impotencia, Ignorancia, Abuso y la conducción al único de sus destinos posibles . Viene de un país devastado por la historia , que , incapaz ya de erguirse , ahora sólo exporta sumisión.
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No tiene hoy Patria . Retenidos sus papeles, tampoco ahora tiene Identidad.No sabe realmente donde está ni quienes la gobiernan : respira en un Piso de Doscientos Cuarenta Metros Cuadrados cuyas paredes son su Frontera. Sin Himno, sin Escudo, sin Moneda, sin Historia , está ahora bajo otra Soberanía. Un Presidente y una Vice : el Patrón y su esposa. Una ley : la ajena. Un salario : lo justo como para asegurarse que nunca levante cabeza. La consigna : no hacerse ver nunca , no observar nada , no hablar con nadie, no poder leer los recibos que le hacen firmar, ser invisible.
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Sabe adonde vino, pero duda incluso de la nacionalidad del calor que sufre , del mosquito que zumba , de los ruidos que escucha, de la noche que adivina. En sentido estricto , es un cuerpo de cincuenta y nueve kilos , funcionando a cuarenta y ocho metros sobre el nivel del Suelo , a la altura de un sexto piso , en un Espacio Aéreo que resulta ser la proyección de un territorio delimitado políticamente y conocido mundialmente como la Capital de la República Argentina, la ciudad de Buenos Aires. Nadie podría decir en verdad que lo habite : no hay sigla , letra , signo , número , asiento constancia o pedazo de papel que la registre .Podría atomizarse en el aire sin que la Argentina se entere.
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Cuando sus Patrones toman vacaciones, deciden llevarla . Y con ellos también va, claro, la Burbuja. El viaje en Ferry, el ascenso a una camioneta en la noche cerrada que le turba la visión , la prohibición tácita de mirar a los costados . El arribo. Sus Patrones han llegado a su casa en Punta del Este. Curiosamente , Ella no ha llegado a ninguna parte : ha llevado consigo el mismo país del que se supone partió. La misma atmósfera, las misma reglas , la misma imposibilidad de registrar lo que se vive tras la pared. La misma impotencia de saber si el aire que inspira es parte del Uruguay, de la Argentina o de alguna otra parte del Mundo. De conocer que suelo está pisando. De intuir el origen del agua que bebe o del temblor que siente bajo sus pies. Del humo que la irrita , de la nube que apenas se deja ver por la hendija de la ventana . De poder llegar a ser , como consuelo ,una de las tantas hormigas que en lenta fila se evaden por debajo de la puerta del Comedor.
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Y entonces , como guíada , toma el pañuelo que le abriga el cuello , lo desanuda y se venda los ojos . De esa forma - velada - decide continuar su tarea , la que sabe , la que conoce, la que la encadena y la que realiza sin tropiezos no obstante la oscuridad que elige.
Su Patrona la mira , entre sorprendida y confusa :
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- Nilza..... ?
- Por Favor, Señora. Déjeme , estoy bien así.
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Y aún cuando , a los tres días, su propio Patrón, le obliga a quitarse la venda- cansado de la situación - ya es demoledoramente tarde. Su desarrollado instinto de conservación ha receptado el estímulo , dado la orden y abierto el indetenible proceso .Complicados mecanismos cerebrales han dado lugar al bloqueo. Sin ninguna alteración funcional que pueda explicarlo . Sin que la ciencia médica pueda entenderlo. Ya está ciega.
Ahora sí , libre de toda posibilidad de observar algo que la incrimine , no habrá excusa para que no la dejen salir y poder preguntar , al primero que pase , cual es la nacionalidad del viento que le envuelve las mejillas.
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2008/06/06

ELIMINADO

¿ Es la piedad realmente una de las caras de la inteligencia ?
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La conversación puede girar en torno a cualquier punto. Nuestro interlocutor también puede ser cualquiera , pero para el caso lo llamaremos Leandro.
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Casi sin darnos cuenta , el aparente debate va orbitando alrededor de una cuestión que conocemos. Se posa en él. No es que sepamos de todos los temas , pero sí sabemos que sabemos de éste. Con cierta condescendencia , dejamos hablar y - con una leve sonrisa - vamos asintiendo con la cabeza. Damos todo lo escuchado por cierto. Con el énfasis de una verdad revelada, Leandro enhebra argumento tras argumento para rematar con una conclusión objetivamente equivocada.
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La pelota nos queda a la altura del área chica . Muerta , sin defensores a la vista. Sabemos que nos basta un toque. Deliberadamente , la picamos por arriba del travesaño, errando el gol y mostramos un falso lamento. Una parte de nuestra platea nos insulta , pero la popular nos aplaude. Hemos hecho lo correcto. El errado aserto de nuestro interlocutor no recibe réplica alguna.
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En la Navidad siguiente , nuestro querido Leandro se ocupa de hacer las cuentas de lo que corresponde pagar a cada uno en una cena de catorce personas. Cual reencarnación de Pitágoras , sobre una servilleta intenta un método que combina lo peor del sistema romano (para nosotros) con lo mejor del sistema francés (para él) y que , por supuesto , no incluye las dos gigantescas "Copas de la Casa" ingeridas por sus dos simpáticos gurrumines. La refutación es sencilla , de escuela primaria. Pero esta vez hacemos que pifiamos el remate , sacamos mansamente el billete de cincuenta y lo arrojamos para que se inmole , casi sin mirarlo , al centro de la mesa .
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Cicatrizada la herida , asoma Enero.Entramos a la Rotisería vacía y hallamos al dueño debatiendo amablemente con un proveedor vía telefónica , a la par que nos hace extraños gestos con las manos. En la soledad de nuestra espera miramos el techo , contamos los azulejos y nos leemos los avisos de plomeros y gasistas que se ofrecen pegados en la Balanza.
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Pero tras esperar media hora , el iluminado (a la par que malparido) Rotisero decide llamar por número. Grita el Trescientos veinticuatro con voz de locutor. Cuando retrocedemos para proceder al que creíamos inútil tramite de extraer el numerillo, nos hallamos con una cara conocida , una voz familiar con el "324" fresquito en la mano. Dejamos que lo atiendan en forma caballerosa. El también se deja atender . Pudiendo convertir , arrojamos la bola al lateral para que revisen al caído.
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Adivinaron , verdad ? Era Leandro , que se lleva el último Pollo.
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Y así en el cumple de Luciano, en el bautismo de Julieta , en la despedida de soltero de Martín y hasta en las vacaciones en San Clemente. Increíbles oportunidades para anotar , deliberadamente despediciadas ante el asombro de los ocasionales terceros. El samaritano convencimiento de estar haciendo lo correcto.
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Minuto noventa y dos. Con la brega por finalizar, el empate le cae muy bien a Leandro. Y , por que no decirlo, a mi también , más allá de que le esté haciendo precio. Como al principio , la conversación puede versar sobre cualquier cosa. Tratando de no entrar en el juego ajeno , la voy moviendo de un lado al otro, esperando el final para intercambiar camisetas. En un exceso , opinando sobre algo que desconozco ,vierto una opinión moderadamente incorrecta. La redonda queda picando , por vez primera , frente a mi propio arco. Leandro no la desperdicia, no reflexiona : actúa y construye la Historia .Impactándola con violencia me la manda a guardar sin contemplaciones. ¡ Era la Iguana, Boludo , era la Iguana ! me grita desaforado. El esférico infla la red . GOL . Leandro que inicia el festejo, corre hacia el imaginario banderín del córner e inicia un extraño - pero ensayado- baile mezcla de Cumbia y Hip-Hop.Terminada la danza , se trepa a un alambrado de fantasía . Su Hinchada festeja. La mía- popular y platea - me putea por aclamación.
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En un segundo , el desconsuelo. Leandro me deja afuera de la Libertadores , de la Sudamericana, de la Conmebol y del Apertura.
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Para siempre , por siempre , ante los ojos de todos : merecidamente ELIMINADO.
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